Salas III y IV

Desde el 28 de noviembre
Descampados explora los enredos y capas neocoloniales de Arica, una ciudad portuaria en el norte de Chile, centro tanto del transporte marítimo internacional como de industrias extractivas en el área circundante. De forma multidisciplinaria, el proyecto vincula la larga historia del extractivismo en el Sur Global, donde Arica es un importante nodo comercial, con memorias locales e historias situadas.
El punto de partida es la historia reciente de Cerro Chuño, Los Industriales y Sica Sica, poblaciones gravemente afectadas por las 20.000 toneladas de residuos mineros tóxicos, incluidos plomo y arsénico, que la minera sueca Boliden exportó desde Skellefthamn, en el noreste de Suecia, entre 1984 y 1989. Estos desechos tóxicos fueron arrojados en un sector denominado “Sitio F”, ubicado en el antiguo barrio industrial de la ciudad de Arica.
Entre fines de la década de 1980 y mediados de los noventa, el gobierno construyó proyectos de vivienda social en terrenos aledaños al Sitio F. Los nuevos pobladores desconocían la presencia de estos desechos tóxicos que desde entonces han provocado que aproximadamente 12.000 personas padezcan enfermedades como cáncer de pulmón, lesiones en la piel, abortos espontáneos, malformaciones congénitas y trastornos neurológicos.
En 1998, parte de los desechos tóxicos se trasladaron a menos de un kilómetro de distancia de forma provisoria, pero hoy siguen ahí, en el llamado “Cementerio Sueco”. En 2012, luego de años de disputas legales y manifestaciones, el Gobierno de Chile promulgó la Ley de Polimetales y comenzó a erradicar a familias de Cerro Chuño, entre otras medidas. Mientras tanto, una nueva comunidad conformada por familias sin hogar, tanto chilenos como inmigrantes ocupan hoy las viviendas desocupadas. Hoy este sector sigue sufriendo las consecuencias de la contaminación, a pesar de las luchas y búsqueda de justicia ambiental por parte de los habitantes.
Salas I y II

Desde el 18 de diciembre
Esta muestra refleja el trabajo y acciones del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH). Organización que ha luchado por los derechos civiles y políticos de las mujeres, entre ellos la promoción del sufragio femenino (1949) y la igualdad laboral.
Tras varias décadas de actividad, en 1983 Elena Caffarena y Olga Poblete plantearon la rearticulación del movimiento de mujeres, lo que dio inicio al MEMCH 83: una coordinadora de organizaciones de mujeres en dictadura. En 1990, el ahora MEMCH a secas, fijó nuevos propósitos alineados con la actualidad. Desde 1996 la Casa del MEMCH alberga a la organización –Corporación para el Desarrollo de la Mujer: MEMCH– en un local propio, donde conservan parte del legado de las pioneras y de quienes continuaron la lucha por los derechos femeniles. Ahí se forman y capacitan mujeres, se busca incidir en mejores políticas, se articulan con otros movimientos sociales y luchan por los desafíos actuales.
En la muestra encontramos documentos, fotografías y objetos personales que nos hablan de esta historia. Para construir su relato se consultaron los archivos del MEMCH transferidos al Archivo Nacional en 2014 y el Archivo de la Corporación para el Desarrollo de la Mujer, MEMCH que fue declarado Monumento Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales de este año.
Elena Pedraza, militante MEMCH, resume la relevancia de estos documentos: “…mantener una correspondencia durante los años treinta y cuarenta no fue nada fácil, enviar una carta significaba tener algunos centavos y recorrer largas distancias para encontrar el correo. Las cartas iban veloces, a través de nuestra larga e interminable geografía, de Arica a Magallanes, para llegar a Santiago, donde residía el Comité Ejecutivo Nacional, instancia que orientó a los comités de provincias, los que se fueron organizando a lo largo de todo el país, aun en lugares lejanos como: Quitaluto, Sifón del Gringo, Sotaquí, Altar Bajo y Niebla … abriendo a esas mujeres un nuevo horizonte respecto a la mezquina vida que sobrellevaban”.
Organizada en cinco periodos, esta exhibición busca construir un relato documental y material de la historia de este movimiento que en 2025 cumple 90 años. Su continuidad interpela a la ciudadanía hasta el presente en la búsqueda de la emancipación de las mujeres en una sola fuerza.
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Salas I y II

Desde el 5 de septiembre
Pintor, muralista, académico y figura central de la escena cultural chilena, Camilo Mori Serrano (1896 – 1973) tuvo una destacada trayectoria como afichista, ilustrador publicitario y portadista de libros y revistas, ámbito en el que fue reconocido internacionalmente, siendo uno de los pioneros del cartel chileno y primer presidente de la Unión de Cartelistas de Chile.
Sin embargo, esta arista de su obra ha sido hasta ahora dejada al margen, oculta tras el vigor de su propuesta plástica, la que le valió el Premio Nacional de Arte en 1950. El afiche para Camilo Mori era una de las formas de expresión más poderosa del siglo XX, y requería un lenguaje sintético que fuera capaz de atrapar a los apurados transeúntes de la urbe gracias al dominio de la composición, el color, la línea, la tipografía y la ilustración.
A través de las colecciones del Archivo de Gráfica Chilena de la Biblioteca Nacional, que reúne importantes donaciones de la familia Mori, del investigador Alejandro Godoy y adquisiciones recientes, esta exposición permite apreciar un amplio conjunto de obras, procesos, estilos y temáticas que dominaron la obra gráfica del artista. Un universo original y sorprendente, de gran riqueza visual, a momentos risueño e impactante, que, tal como exigía Camilo Mori de todo buen afiche, cautivan la mirada.
Salas III y IV

Desde el 5 de septiembre
La III Bienal de escucha es una invitación a trasladarse en un tiempo para escuchar sin apuro. Compuesta por 27 obras sonoras de artistas en el mundo, desde Islandia a Sri Lanka, desde Hong Kong a Concepción, busca compartir las composiciones y las experiencias de recibir sus estímulos para transitar y envolver el cuerpo, individual y colectivo. La III Bienal sucede simultáneamente en 25 localidades del mundo durante dos meses.
Esta edición de la bienal se encuentra tramada por la tercera escucha: un marco creativo que admite remover e interrumpir la individualidad como cualidad única humana para estrechar relaciones, con una red de vida que conecta con los cuidados propios y ajenos, con el amor y las pérdidas, con las historias y seres terrestres, espirituales y cósmicos que nos enlazan en una unión con el pasado y el presente.
El ejercicio de escuchar, nos permite ingresar a un tiempo más pausado y a un portal de lenguajes, familiares y también incomprensibles, que nos puede facilitar –si es que queremos–, a una conciencia con las voces del cuerpo y a un viaje por sus resonancias sensoriales y psicológicas.
En estas salas, las obras se encuentran distribuidas en tres zonas de sonidos donde podrás sentarte en un espacio íntimo en un cubículo individual, y escuchar en las siguientes dos estaciones, en un espacio colectivo. Cada estación se compone de obras diferentes y agrupadas en un continuo.
Intervención en Patio

Del 5 de septiembre al 5 de octubre
En Panóptico, la silueta de un avión Hawker Hunter —el mismo tipo de aeronave que bombardeó La Moneda en 1973— es recortada sobre el cielo del patio interior del palacio Pereira, en una cubierta de membranas semitransparentes de alta resistencia, tensadas sobre un marco metálico a 11 metros de altura.
Sobre el suelo, una estructura de siete metros de largo sostiene un espejo en cuya superficie está grabada la frase “permaneceré aquí”, tomada del último discurso de Salvador Allende. El visitante, de esta manera, se ve integrado en la obra, formando parte de una composición en la que su propio reflejo se entrelaza con la silueta en el cielo, que se transforma con el paso de las nubes y las variaciones de la luz natural.
El clima cambiante de septiembre modifica constantemente la instalación, creando diferencias en la percepción de las formas y reflejos. Así, ninguna experiencia es igual a la anterior: la memoria, como el cielo, está en movimiento.
Salas I y II

Desde el 25 de mayo
Esta exhibición explora los procesos históricos y sociales del deporte amateur y las sociedades barriales en Chile. Trayendo al Club México de Santiago y al Club Deportivo Villa Berlín del Cerro Los Placeres de Valparaíso, se propone un recorrido por la cultura deportiva que caracteriza la vida comunitaria de los clubes, poniendo en valor la función social que han tenido en el desarrollo nacional.
La muestra exhibe documentos, objetos y obras que dialogan con los momentos que han atravesado la historia deportiva del país. Desde sus inicios, épocas doradas e incluso en las oscuras, el deporte ofrece diversas perspectivas de lectura sobre los fenómenos que atañen a nuestro entorno: el papel de la migración, las luchas de los trabajadores, las disputas de género, los límites del neoliberalismo y las consecuencias de la Dictadura, entre muchas otras aristas.
A pesar de las tensiones asociadas a la precariedad y a la dualidad amateurismo/profesionalismo, los clubes deportivos se han convertido en un punto de encuentro de la comunidad, allí
donde no solo se practica deporte, sino que se desarrolla la vida social y comunitaria en su esplendor. Con personalidad heroica, estas organizaciones han demostrado siempre una resistencia a desaparecer. Sin renunciar a su característico ambiente festivo y ante todo cambio político o económico, los clubes deportivos son espacios político-culturales vivos, parte de nuestro patrimonio donde se ha desarrollado una vibrante sociabilidad popular y barrial.
Salas III y IV

31 de marzo · junio 2025
A mediados de 1998 la actriz y dramaturga Jacqueline Roumeau Cresta comenzó un taller de teatro con reclusas de la Penitenciaría de Antofagasta. Intuitivamente abrió ejercicios de improvisación usando preguntas personales de las internas que abordaban los motivos de su reclusión. Allí surgió la idea de hacer una obra teatral con sus testimonios, con relatos de sus vidas grabados, abordando sueños y experiencias e interpretados por ellas mismas en escena.
“Pabellón 2: Rematadas” se estrenó por primera vez el 8 de marzo de 1999, Día Internacional de la Mujer, al que acudieron las autoridades de Antofagasta y de Gendarmería. Su éxito y el apoyo de la institución pública permitió llevarla al Teatro Municipal de Antofagasta, al que las internas llegaron resguardadas por gendarmes, con esposas. Luego se estrenó en Santiago, frente a las autoridades del Ministerio de Justicia, además de actores y críticos. Recorrió posteriormente diversas ciudades del país.
A finales de los años 90, aproximadamente 36 mil personas estaban recluidas en distintos centros penitenciarios de Chile. Alrededor del 8% eran mujeres, y más del 60% cumplía condenas por microtráfico, como es el caso de las cinco actrices protagonistas de esta obra e historia. Jacqueline Roumeau, hoy un referente ineludible en la relación entre las artes teatrales y la reinserción social, fundó una corporación después de “Pabellón 2: Rematadas”, con la que ha llevado a cabo más de ocho
montajes de teatro carcelario, además de diversas obras con jóvenes, personas migrantes y exinternas/os.
El experimento se convirtió en una rigurosa metodología, adoptada por comunidades terapéuticas, en la que logró reunir a personas privadas de libertad, exinternas/os, actores y actrices profesionales e incluso jueces.
En el marco del Mes de la Mujer, inauguramos una muestra de archivo expandido en homenaje a este hito, con materiales que dan cuenta del proceso, los resultados y su cobertura mediática. Como parte del proyecto curatorial, la artista textil Claudia Gutiérrez muestra una instalación que dialoga con el archivo patrimonial. En su propuesta, desplegada en el espacio, la artista resignifica el concepto de archivo mediante imágenes extraídas de grabaciones de celular realizadas al interior de cárceles.
La instalación transforma el recorrido en un espacio que evoca el hacinamiento, un laberinto donde la libertad antes imaginada se desvanece, confrontándonos con el origen del encierro.
Salas III y IV

12 de diciembre · marzo 2025
Esta postal turística adquirida en un establecimiento de Chiu Chiu en el 2023 promociona el antiguo Museo Arqueológico R. P. Gustavo Le Paige, cerrado en el 2016. Además de fotografías del exterior y del interior del museo, muestra imágenes de restos humanos, como el de la denominada por el Padre Le Paige “Miss Chile” por su buen estado de conservación.
Esta postal nos remite a la explotación turística de las “momias” por parte de museos como este, conformado por una colección saqueada de la región atacameña por Gustavo le Paige. Esta postal promociona la cultura del morbo, que es, en última instancia, la que provoca que muchos museos de Chile y del resto del mundo expongan en vitrinas restos humanos robados de cementerios.
Es la imagen que da entrada a esta exposición, en la que verán obras que relatan el expolio en un lugar del desierto de Atacama concreto: Chiu Chiu. Sus cementerios han sido robados centenares de veces por motivos científicos o mercantilistas, guiados por una fascinación ante las mal llamadas momias: por las características del clima y del desierto las personas enterradas en Atacama se han conservado en buen estado. Esta excepcionalidad ha derivado en su condena: sus cuerpos han sido arrancados de sus tumbas y su viaje al más allá ha sido interrumpido.
Salas I y II

12 de septiembre· 28 de enero 2025
La exhibición, montada en las salas I y II del CEPP, incluye una serie de animaciones chilenas actuales, acompañadas de vestigios y utensilios usados en el proceso creativo, como dibujos, pinturas, maquetas, muñecos, cintas de celuloide, entre otros. Los objetos se presentan en una instalación que evoca los antiguos gabinetes de curiosidades y los museos de historia natural, creando una disección de las animaciones en sus distintas etapas de realización.
Las y los artistas expositores son: Hugo Covarrubias, Marcos Sánchez, Cristóbal Cea, Niles Atallah, Trinidad Santibáñez, Esteban Pérez, León & Cociña, Matías Bárquez, Matías López, Emilia Maulén, Paula Dittborn y Kokó Acevedo González.